El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha iniciado una investigación formal contra cinco de las principales cadenas de televisión del país —ABC, CBS, CNN, NBC y Fox News— tras la suspensión temporal de la cobertura compartida, conocida como ‘pool’, en la Casa Blanca. La medida administrativa surge como respuesta a la acción de solidaridad de estos medios hacia colegas de CNN, MS NOW y Politico, quienes habían sido vetados previamente por el presidente Donald Trump bajo acusaciones de difundir noticias falsas y mentiras.
La portavoz de la entidad, Emily Covington, justificó la intervención alegando que los boicots coordinados entre competidores comerciales podrían representar una violación a la Ley Sherman, la principal normativa antimonopolio del país. Según informes de The New York Times, las autoridades ya han solicitado registros y comunicaciones internas de las cadenas para determinar si la interrupción de la cobertura compartida constituyó una práctica ilegal de concertación empresarial, en lugar de una decisión editorial independiente.
Por su parte, defensores de la libertad de prensa han denunciado que esta investigación carece de fundamentos legítimos y busca amedrentar al periodismo. Bruce D. Brown, presidente del Reporters Committee for Freedom of the Press, calificó la maniobra como un pretexto descarado para supervisar la labor informativa y castigar a los medios críticos. El experto subrayó que las decisiones sobre qué y cómo cubrir están plenamente protegidas por la Primera Enmienda, marcando un nuevo y tenso capítulo en la relación entre el Ejecutivo y los medios de comunicación.