En un incidente que sacudió la tranquilidad de la zona de El Bajo, el oficial Benjamín Eduardo Díaz enfrenta cargos por lesiones graves tras haber disparado accidentalmente contra su compañero de guardia, Nicolás Agustín Albaca Romano. El suceso ocurrió en una garita policial ubicada en la intersección de Charcas y Pasaje Díaz Vélez, donde un proyectil de una pistola FN Browning 9mm impactó en el hemitórax de la víctima. Mientras Albaca Romano permanece internado en estado delicado tras ser intervenido en el Hospital Centro de Salud, la defensa técnica del imputado, liderada por José María Molina y Fabrizio Caruso, insiste en que no hubo dolo, sino una posible negligencia sin intención de daño.
Durante la audiencia de imputación, los abogados defensores impugnaron la prisión preventiva dictada contra Díaz, argumentando que el oficial colaboró activamente con la justicia desde el primer minuto. Según los letrados, el acusado entregó su teléfono celular y se sometió voluntariamente a pericias de dermotest y dosaje de sustancias, demostrando una actitud transparente frente a la investigación. Además, destacaron que los testigos presenciales, los agentes Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, ya prestaron declaración confirmando que no existió ninguna discusión previa ni motivo de conflicto entre los involucrados.
Pese a la postura de la defensa, la fiscalía mantiene la medida cautelar por temor a posibles influencias sobre los testigos, mientras que la madre del policía herido ha manifestado sus dudas sobre la versión del accidente. Ante esto, el abogado Molina expresó su respeto por el dolor de la familia, pero recalcó que no existen elementos probatorios que apunten a una hipótesis distinta a la del infortunio. Para la defensa, la recuperación de Albaca Romano es la mayor prioridad de su cliente, no solo por el vínculo profesional, sino porque su testimonio será determinante para esclarecer definitivamente los hechos.