Tras una agónica internación en el Hospital Centro de Salud, falleció Nicolás Agustín Albaca Romano, el efectivo de 23 años que el pasado 6 de octubre recibió un disparo de su compañero mientras cumplía funciones en una garita de San Miguel de Tucumán. El deceso del joven oficial, confirmado este miércoles por fuentes locales, marca un giro drástico en la investigación judicial sobre el incidente ocurrido en la intersección de Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de El Bajo.

El trágico episodio tuvo lugar pasada la medianoche, cuando el arma reglamentaria de Benjamín Eduardo Díaz, una pistola FN Browning 9 milímetros, se disparó impactando en el pecho de Albaca Romano. Otros dos agentes que se encontraban en las cercanías fueron testigos del hecho que dejó al oficial en estado crítico de inmediato. A pesar de las intervenciones quirúrgicas de urgencia, la gravedad del proyectil alojado en su cuerpo resultó irreversible, provocando una conmoción profunda en la fuerza policial tucumana.

La situación procesal de Benjamín Díaz se agrava tras la muerte de su colega, lo que obligará a una recaratulación de la causa que inicialmente figuraba como lesiones graves. Mientras la fiscalía sostiene que el imputado debe permanecer en prisión preventiva para no influir en los testimonios de sus compañeros, la defensa, liderada por José María Molina y Fabrizio Caruso, insiste en que se trató de un accidente o una negligencia sin dolo previo. En medio del dolor, la familia de la víctima ha solicitado que se profundice la investigación para descartar cualquier otra versión de los hechos y garantizar que se determine la responsabilidad final del acusado.

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