Ubicada en el exclusivo enclave de Paradise Cay, en la península de Tiburón, la residencia que fuera el santuario de Robin Williams y su esposa Susan desde 2008 destaca como una joya de la arquitectura mediterránea. Adquirida originalmente por 4,05 millones de dólares, esta propiedad de 604 metros cuadrados fue diseñada para fundirse con el paisaje de la bahía de San Francisco, ofreciendo vistas panorámicas desde casi todos sus rincones y una conexión fluida entre sus lujosos interiores y el entorno natural de California. La mansión, de una sola planta, cuenta con seis amplios dormitorios tipo suite, una biblioteca revestida en madera y un salón principal donde la luz natural es la protagonista absoluta. En el exterior, la propuesta de lujo se completa con una terraza que alberga una piscina de diseño irregular con zona de spa, un comedor al aire libre y acceso directo al agua, convirtiéndola en una propiedad de ensueño para cualquier amante de la náutica. Tras el fallecimiento del legendario actor en 2014, la propiedad permaneció bajo el cuidado de Susan Williams hasta 2019, cuando salió al mercado inmobiliario con un precio inicial de 7,25 millones de dólares. Tras un ajuste en las expectativas del mercado, la operación se concretó finalmente en noviembre de 2020 por 5,35 millones de dólares, cerrando así un capítulo significativo en la historia de una de las fincas más emblemáticas del condado de Marin.