El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que dictó la absolución de los policías involucrados en el caso Facundo Ferreira, ha profundizado la fractura entre el jefe de la fuerza, Joaquín Girvau, y el abogado de la familia de la víctima, Carlos Garmendia. En declaraciones recientes, Girvau defendió la autonomía de la Justicia y el accionar de sus subordinados, al tiempo que anunció que la institución analiza seriamente denunciar al letrado por sus constantes ataques mediáticos y acusaciones de irregularidades internas.

Girvau fue contundente al cuestionar la postura de Garmendia, a quien instó a dejar de lado la generalización y «no ser cobarde» al denunciar presuntos hechos de corrupción. El jefe policial reivindicó su gestión como una etapa de confrontación directa contra el delito y aseguró que los operativos en los barrios no se detendrán, independientemente de los cuestionamientos legales o políticos que surjan de la querella. «Esto no va a quedar así», advirtió, dejando clara su intención de llevar el cruce verbal al plano judicial.

Finalmente, el titular de la Policía resaltó la contradicción de que los efectivos absueltos ya habían sido exonerados de la fuerza antes de que el máximo tribunal determinara su inocencia. Pese a la controversia que rodea el procedimiento original, Girvau insistió en que los fallos judiciales deben acatarse sin matices, reafirmando su apoyo a la política de seguridad actual y marcando un límite estricto ante lo que considera un exceso en el ejercicio profesional del abogado querellante.

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