Paula y Álex han decidido romper con el sistema moderno para construir un refugio de coherencia y sostenibilidad en una masía del Montseny. Tras dejar atrás sus vidas en Barcelona y Londres, la pareja se ha sumergido en un proyecto de autogestión donde el huerto y el respeto por el entorno marcan el ritmo diario. Con una filosofía centrada en la reciprocidad con la tierra, han logrado reducir su dependencia del mercado externo al mínimo, alimentándose casi exclusivamente de lo que siembran —desde coles hasta remolachas— y de los recursos que les brinda el ecosistema local.

El camino hacia esta transformación ha sido dispar para ambos: mientras Álex encontró en el contacto con la tierra la redención tras un pasado turbulento que incluyó una etapa en prisión, Paula halló el sentido de su formación académica tras un viaje revelador por Latinoamérica. Hoy, su hogar no es solo una finca productiva, sino un complejo ecosistema donde gallinas, ocas y conejos desempeñan funciones vitales, y donde el suelo es tratado con técnicas de compostaje orgánico para preservar su microbiota, evitando el uso excesivo de maquinaria pesada.

Actualmente, la masía se abastece de agua de río y gestiona sus excedentes mediante un pequeño comercio local que permite reinvertir en infraestructuras de riego. El proyecto mira hacia el futuro con la incorporación de voluntarios urbanos que buscan reconectar con la naturaleza y planes para introducir ovejas que ayuden en la prevención de incendios mediante la limpieza del sotobosque. Además, la pareja ya trabaja en la rehabilitación de espacios para ofrecer talleres de oficios y bienestar, consolidando un modelo de vida que prioriza el saber hacer práctico sobre el consumo desenfrenado.

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