La embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, se encuentra en el centro de una tormenta política tras revelaciones del diario Wall Street Journal. Según informes basados en capturas de pantalla de la aplicación Signal, la diplomática habría solicitado a Eric Deters, un influyente donante del Partido Republicano, la suma de 100.000 dólares para saldar una deuda personal con American Express justo antes de su confirmación oficial. El pedido, que sugería un método de pago discreto para evitar dejar rastro, ha puesto en tela de juicio la integridad de la representante estadounidense en Atenas.
El intercambio de mensajes detalla una relación de meses entre Guilfoyle y Deters, un jurista de Kentucky que buscaba la intervención de la administración Trump en sus propios problemas fiscales. «Querido, necesito que me hagas esto hoy mismo», rezaba uno de los textos enviados en julio de 2025. Pese a la insistencia, Deters finalmente se negó a realizar el depósito alegando motivos personales y familiares, lo que impidió que la transacción se concretara, mientras la defensa legal de la embajadora cuestiona la veracidad de dichas comunicaciones.
En medio de una gira europea, el secretario de Estado, Marco Rubio, optó por la cautela y evitó profundizar en el asunto ante las preguntas de la prensa en Grecia. Rubio argumentó que no realizaría comentarios sobre una noticia de tan reciente publicación, manteniendo una distancia prudencial frente al creciente escrutinio mediático. Este incidente se suma a una serie de cuestionamientos previos sobre posibles conflictos de interés que rodean a Guilfoyle, figura de alto perfil mediático por su pasado en Fox News y su vinculación histórica con la familia Trump.