Tucumán se prepara para una temporada de lluvias bajo la influencia del fenómeno de El Niño, con una advertencia central: el peligro no reside únicamente en la cantidad de agua, sino en la creciente frecuencia de tormentas extremas y localizadas. Leandro Díaz, director del Laboratorio de Construcciones Hidráulicas de la UNT, explicó que el calentamiento atmosférico y la orografía local potencian eventos de corta duración pero gran capacidad destructiva. Según el especialista, el sistema de drenaje actual, incluyendo los canales Cintura Norte y Sur, se ve superado cuando la intensidad de la precipitación sobrepasa la capacidad de evacuación, un problema que se agrava por la impermeabilización del suelo y la ocupación de antiguos cauces naturales.

El diagnóstico de Díaz pone el foco en la vulnerabilidad autoinfligida por el crecimiento urbano desordenado sobre zonas de piedemonte y áreas inundables, como el cauce mayor del río Salí. El experto recordó que infraestructuras emblemáticas como el Parque 9 de Julio ocupan antiguos humedales que antes amortiguaban las crecidas de forma natural. Actualmente, la construcción de viviendas en paleocauces y la falta de control en los asentamientos cercanos al Camino de Sirga incrementan el riesgo hídrico, ya que el agua tiende a recuperar sus recorridos históricos ante eventos meteorológicos de gran magnitud, afectando especialmente a localidades críticas como La Madrid.

Para enfrentar este escenario, la UNT propone un cambio de paradigma en la gestión pública: pasar de las limpiezas de emergencia a un programa de mantenimiento preventivo anual con presupuesto propio. Díaz enfatizó la necesidad urgente de crear una institución única que centralice la planificación hídrica, eliminando la fragmentación burocrática que hoy divide las decisiones técnicas. Entre las soluciones planteadas, destacan la elaboración de mapas de riesgo, la restricción de construcciones en zonas críticas y la exigencia de que los nuevos desarrollos inmobiliarios cuenten con sistemas de retención temporal para evitar que el exceso de caudal colapse los barrios río abajo.

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