Al cumplirse un siglo del nacimiento de César Pelli, el mundo celebra la huella de un arquitecto tucumano que trascendió fronteras para convertirse en el referente indiscutido de la arquitectura contemporánea. Formado en la Universidad Nacional de Tucumán y consolidado en los Estados Unidos, Pelli no solo alcanzó la fama con hitos como las Torres Petronas o el One Canada Square, sino que redefinió la relación entre los rascacielos y la vida urbana. Su visión, que integraba la monumentalidad técnica con la calidez de los espacios públicos y la luz natural, transformó la identidad visual de ciudades tan diversas como Kuala Lumpur, Nueva York, Londres y Hong Kong.
Su trayectoria estuvo marcada por una rigurosidad intelectual que lo llevó a ser decano en Yale y colaborador de figuras como Eero Saarinen. Junto a su esposa, la paisajista Diana Balmori, construyó un legado donde los edificios no eran objetos aislados, sino piezas conectadas con su entorno y su gente. Desde la vanguardista ‘ballena azul’ en California hasta la Gran Torre Santiago en Chile, su obra demuestra una versatilidad única, capaz de proyectar desde terminales aéreas en Washington hasta centros culturales subterráneos en Osaka, siempre bajo la premisa de que la arquitectura debe enriquecer el tejido de la ciudad.
En Argentina, su impronta sigue vigente en iconos porteños como la Torre YPF y el Edificio República, culminando simbólicamente con la inauguración del Centro Cultural Lola Mora en Jujuy en este año centenario. A pesar de su fallecimiento en 2019, la filosofía de Pelli persiste en su estudio Pelli Clarke & Partners y en su convicción de que el diseño es un compromiso con la sociedad. Su historia, que comenzó entre libros en San Miguel de Tucumán, perdura hoy en las siluetas más reconocibles del mundo, recordándonos que el conocimiento y la imaginación pueden transformar el paisaje de la humanidad.