La Embajada de los Estados Unidos en Panamá calificó como «categóricamente falsa» la información publicada por The New York Times sobre un presunto despliegue de 600 soldados en territorio panameño. A través de un comunicado oficial, la legación diplomática aclaró que la presencia militar actual se reduce a 120 efectivos de la 10.ª División de Montaña, quienes participan en un curso de capacitación técnica de dos semanas. Se prevé que este contingente regrese a sus bases en territorio estadounidense el próximo 25 de octubre, una vez concluidas las jornadas de instrucción en técnicas de supervivencia y operaciones en entornos selváticos.
El centro de entrenamiento involucrado en la disputa informativa ha estado operativo por más de un año como una institución reconocida por el Ejército de EE.UU., donde instructores estadounidenses y panameños colaboran estrechamente bajo invitación del gobierno local. Según la embajada, las actividades se centran en la cooperación técnica y la asistencia humanitaria, desmintiendo que se trate de una expansión de operativos de combate. No obstante, la investigación del diario neoyorquino, basada en fuentes militares anónimas, sugería que este movimiento formaba parte de una nueva estrategia regional de seguridad coordinada desde Miami con proyección hacia otros países como Honduras y Colombia.
La noticia del New York Times había generado alerta al comparar este supuesto despliegue con las masivas movilizaciones militares de la era de la Guerra Fría, como las ordenadas por Ronald Reagan en la década de los 80. Sin embargo, la diplomacia estadounidense insiste en que no existe una permanencia de tropas tras las graduaciones y que el enfoque actual responde a una agenda de formación conjunta. El incidente ocurre en un contexto de creciente presión por parte de la Administración Trump para intensificar la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales en toda la región latinoamericana.