El reconocido psicólogo y autor Xavier Guix pone bajo la lupa un mandato cultural que ha marcado a fuego a las generaciones nacidas a mediados del siglo XX: la obligación de ser ‘demasiado buenos’. Según Guix, esta conducta, lejos de ser una virtud pura, suele esconder una obediencia ciega y una búsqueda desesperada de aprobación externa que anula los deseos propios. En su libro publicado en 2024, el experto reflexiona sobre cómo el imperativo del ‘tengo que cumplir’ ha moldeado identidades basadas en el deber, provocando que muchas personas lleguen a la vejez con la amarga sensación de no haber vivido sus propias vidas por priorizar las necesidades ajenas.
Desde su experiencia clínica, el psicólogo catalán observa una brecha generacional clara: mientras los mayores luchan con la culpa de poner límites, los jóvenes habitan lo que él denomina la ‘sociedad de la frustración’, marcada por el miedo al futuro y la evitación del contacto presencial. Guix advierte que confundir la bondad con la incapacidad de decir ‘no’ genera una dependencia emocional peligrosa, donde el individuo se vuelve necesario para los demás pero se desconecta de su esencia. ‘Por ser muy bueno no hace que te quieran más, sino que te utilicen más’, sentencia el autor, instando a recuperar el valor de la elección personal frente al hábito impuesto.
Como propuesta de cambio, Guix recurre a la filosofía platónica para transformar la educación: en lugar de moldear a los hijos bajo moldes rígidos, propone ‘sacar de adentro’ y acompañar su naturaleza. Su propia biografía es ejemplo de esta flexibilidad; el psicólogo, que fue actor antes de reinventarse por una crisis económica, sostiene que la vida es un cambio constante y que el ‘síndrome del futuro bloqueado’ solo se supera entendiendo que nada está resuelto de forma definitiva. Su mensaje final es una invitación a la autenticidad frente a la dictadura de la complacencia, recordándonos que somos responsables de nuestra propia realización y no de resolver la existencia de los demás.