En un escenario de creciente tensión política interna y con la mirada puesta en el fortalecimiento de las reservas, el ministro de Economía, Luis Caputo, encabeza una comitiva estratégica en Bangkok. El objetivo central de su participación en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial es destrabar un desembolso pendiente de US$ 800 millones y asegurar el financiamiento necesario para sostener el programa financiero vigente. Acompañado por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el vicepresidente Vladimir Werning, el ministro mantendrá encuentros cara a cara con figuras clave como Kristalina Georgieva, Ajay Banga e Ilan Goldfajn para revalidar el rumbo de las reformas argentinas.
La agenda en Tailandia se retoma tras la reciente misión técnica en Buenos Aires, con la presión de cumplir las metas fiscales y de reservas ante la falta de un acuerdo a nivel de staff (Staff-Level Agreement) para la tercera revisión. Aunque el equipo económico logró cumplir con la acumulación de divisas, Caputo deberá gestionar un perdón formal (waiver) en el frente fiscal, ya que el superávit primario acumulado de $ 6,29 billones quedó ligeramente por debajo de la pauta acordada. Estas negociaciones son críticas para enfrentar los vencimientos por US$ 1.200 millones que el país tiene por delante entre noviembre y diciembre.
Paralelamente, el ministro buscará capitalizar las proyecciones a largo plazo del Banco Mundial, que a pesar de haber recortado la previsión de crecimiento anual al 2,1%, augura una expansión sostenida hasta 2027. La estrategia de Caputo consiste en utilizar este respaldo de los organismos multilaterales como garantía ante bancos privados e inversores, intentando mitigar el impacto del riesgo país y facilitar el retorno de Argentina a los mercados internacionales de deuda. En este marco, el Palacio de Hacienda también deberá responder a las inquietudes de Washington sobre la equidad social del ajuste para garantizar la sostenibilidad política del plan de reformas.
