En un intento por contener la creciente presión en las calles, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha anunciado un paquete de medidas urgentes frente al descontento que une a estudiantes, sindicatos y agricultores. El Ejecutivo, acorralado por las movilizaciones contra el alza del costo de vida, busca evitar la convergencia de estos sectores tras una semana marcada por enfrentamientos en centros educativos y la indignación por la represión policial. ‘Nos encontramos en una situación difícil, pero no carecemos de respuesta’, afirmó el jefe de Gobierno, subrayando la necesidad de retomar el control antes de que las protestas escalen.

El eje central de la intervención fue el alivio económico directo mediante la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo de las reservas nacionales. Esta medida proyecta una reducción de entre 12 y 18 céntimos por litro en los surtidores durante los próximos tres meses. Asimismo, el Gobierno confirmó que el ‘cheque energético’ para los hogares más vulnerables se abonará en enero y garantizó que las tarifas eléctricas se mantendrán estables este invierno, en un esfuerzo por amortiguar el impacto de las crisis internacionales en el bolsillo de los ciudadanos.

En los frentes sectoriales, Lecornu anunció un incremento de 1.200 millones de euros para el presupuesto de Educación Nacional, orientado a mejorar infraestructuras y resolver el ausentismo docente, junto con un plan de choque para el sector agrícola, debilitado por el cambio climático. Con estas concesiones, el Elíseo intenta desactivar los focos de conflicto mientras mantiene su hoja de ruta fiscal, que aspira a reducir el déficit público al 5 % para 2027 en un escenario político de extrema fragilidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *