El costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires continúa su escalada, impulsado principalmente por el ajuste en las tarifas de servicios públicos y privados. Durante septiembre, una familia tipo requirió ingresos superiores a los $2.669.814 para mantenerse en el estrato de clase media, cifra que no incluye el gasto de alquiler. Este incremento del 2,5% mensual superó la inflación general del 1,8%, reflejando una presión económica creciente sobre los hogares porteños, donde el rubro servicios impacta con mayor severidad que el promedio de precios.
Para el 35% de los hogares que deben afrontar un alquiler en territorio porteño, el panorama es aún más exigente: el umbral para pertenecer a la clase media se disparó hasta los $4.000.000 mensuales. La composición de esta canasta varía significativamente según el acceso a medicina prepaga, educación privada y la tenencia de vehículos, factores que definen el nivel de consumo de los sectores medios. En lo que va del año, el costo de vida para este sector acumula un alza del 25,4%, superando el 23,7% de la inflación promedio registrada por el Instituto de Estadística y Censos porteño.
En el otro extremo de la pirámide social, los indicadores de vulnerabilidad también mostraron retrocesos. La línea de indigencia, traccionada por el precio de los alimentos, subió a $925.941, mientras que el límite para no ser considerado pobre se situó en $1.687.299. Según los datos oficiales, la pobreza en la Ciudad alcanzó al 21,9% de la población durante el segundo trimestre del año, confirmando una tendencia ascendente frente al mismo período del año anterior y consolidando un escenario de fragilidad económica en la capital.