En un movimiento clave para el futuro político de Venezuela, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, instó a todas las facciones de la oposición a cerrar filas y participar activamente en el proceso de diálogo con el gobierno de Delcy Rodríguez, cuya próxima sesión está fijada para el 14 de octubre. Tras reunirse en Washington con Dinorah Figuera, líder del bloque negociador y presidenta de la Asamblea de 2015, Rubio enfatizó que este esfuerzo representa la vía más viable para una transición institucional, advirtiendo que la meta trasciende la mera convocatoria electoral para buscar una estabilidad democrática a largo plazo en la región.

El llamado del jefe de la diplomacia norteamericana ocurre en un contexto de marcadas disensiones internas, con figuras como María Corina Machado manteniendo su distancia desde el exilio frente a la estrategia de Figuera. Pese a las críticas por la lentitud del proceso, Rubio defendió una hoja de ruta integral de tres fases: la estabilización económica mediante la reapertura del sector petrolero a capitales extranjeros, la consolidación de la negociación política y, finalmente, la realización de elecciones con garantías. Según el funcionario, aunque el camino no es sencillo, es el único posible para recuperar el progreso nacional.

Por su parte, Dinorah Figuera respaldó el acompañamiento de la administración de Donald Trump y destacó el avance en materia de inversiones energéticas como un motor fundamental para la recuperación del país. Mientras el bando opositor intenta armonizar sus posturas, Washington mantiene la presión para que el cumplimiento de este cronograma, que ya ha logrado la liberación de presos políticos, logre reactivar la explotación de crudo y restablecer el orden democrático tras los recientes cambios en la estructura de poder tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de año.

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